En los últimos años, cientos de millones de personas han probado chatbots diseñados para ofrecer conversación y compañía. Pero ¿podemos realmente sentir conexión social con una inteligencia artificial? ¿O seguimos necesitando la calidez humana para sentirnos comprendidos?
Un reciente estudio publicado en Collabra: Psychology (Folk, Yu y Dunn, 2024) se propuso responder a esta pregunta con un diseño riguroso y, sobre todo, sorprendente en sus conclusiones.
Lo que descubrieron los investigadores
Los autores compararon cómo se sentían las personas al compartir buenas noticias con un chatbot o con un ser humano. En las distintas versiones del experimento (más de 1.800 participantes en total), analizaron cuatro factores:
- Nivel de apoyo recibido (respuesta empática o poco empática).
- Percepción del interlocutor (si creían que era humano o un chatbot).
- Sensación de conexión y rapport.
- Estado emocional tras la conversación.
El hallazgo principal fue claro: la calidad de la respuesta influye más que la naturaleza del interlocutor.
Las personas que hablaron con un chatbot empático reportaron mayor conexión emocional que aquellas que interactuaron con un humano poco empático.
En otras palabras: una respuesta humana fría puede generar menos vínculo que una respuesta artificial cálida.
¿Qué nos dice esto sobre las relaciones humanas (y sobre la prevención)?
Más allá del ámbito tecnológico, este estudio nos deja una enseñanza aplicable a la seguridad y la cultura organizativa: la conexión emocional no depende tanto del soporte, sino de la forma en que nos relacionamos.
Una conversación empática, aunque sea breve o digital, puede generar más confianza que un encuentro presencial sin escucha real.
En el fondo, lo que buscamos —ya sea en una charla con un compañero, un líder o un técnico de prevención— es sentirnos escuchados y comprendidos.
Empatía como competencia clave
La empatía sigue siendo el factor diferencial.
Y eso es una buena noticia: significa que podemos entrenarla, cultivarla y aplicarla, tanto en conversaciones cara a cara como en entornos híbridos o digitales.
En SmartOSH disponemos de un asistente virtual que puede ser muy útil para muchas cosas, pero sobretodo para generar cercanía con los que lo utilizan, está entrenado para ello.
El futuro de la seguridad pasa por interacciones más humanas con la ayuda de la tecnología, no a pesar de ella.
Nuestros sistemas de comunicación y acompañamiento preventivo utilizan IA para hacer más fluidos los flujos de información, identificar patrones de comportamiento y facilitar la escucha activa en todos los niveles de la organización.
Porque al final, lo que más importa —tanto para las máquinas como para las personas— es cómo nos hacemos sentir unos a otros.


